Temerle a la ilusión en Venezuela

En el caso de Venezuela es peor que el ilusionista

PUBLICADO: EST Dec 15, 2012 12:01 am EST

Benoit al grano

Como los cubanos en el café Versalles de Miami, los venezolanos exiliados en el sur de la Florida se preparan para quemar pólvora y celebrar la inminente partida del dictador Hugo Chávez.

Pero lo que no saben, ni los unos ni los otros, es que la desaparición de Fidel Castro o del cabecilla de la revolución bolivariana, traerá más problemas que soluciones tanto para la isla, como para el otrora rico país petrolero de Suramérica.

Desarraigar el comunismo, incrustado en la médula de la nación, desde el sistema educativo, la salud, la burocracia neo-burguesa, hasta persuadir a las fuerzas armadas que apoyar a Chávez ha sido el peor error histórico de su historia, será tan difícil como extirpar la malignidad de los tumores que, supuestamente, han ido diezmando la energía y fortaleza del perturbado líder.

Tanto Chávez en Venezuela, como Castro en Cuba, son expertos en generar antipatía con lo que llaman imperialismo y propagan miedo en el pueblo advirtiéndole a la gente que los capitalistas les quitarán sus derechos.

Pero la realidad es otra. La gente sigue aguantando hambre, perdiendo libertades individuales y ciudadanas y soportando un aumento de la criminalidad que en Caracas, por ejemplo, llega a índices insostenibles.

Quisiera ser menos pesimista y vaticinar que al desaparecer el ilusionista Chávez nadie podrá sustentar su mentira disfrazada, ni siquiera Nicolás Maduro, un ex chofer de bus, que ejerce como Vicepresidente y quien aparenta ser un hombre sereno. Del agua mansa mi libre Dios que de la brava mi libraré yo. Maduro es más calculador que Chávez, quien es arrebatado y delirante, por lo tanto hay que temerle a sus movimientos. Por algo delegó semejante carga en él.

La llamada "boli-burguesía" no soltará el hueso del poder por muchos años y cuando el pueblo despierte, si llegase a hacerlo, los daños serán irreparables.

Venezuela tardará décadas en volver a recuperar la economía, la producción agro-industrial, en erradicar el narcotráfico incrustado en el poder y en reencauzar a la juventud para que sepan que la doctrina comunista caducó y que es perjudicial para las sociedades modernas. Las nuevas generaciones deben aprender que los valores humanos no están cimentados en el odio y el resentimiento social.

Recuerden lo que les digo: témanle al ilusionismo más que al ilusionista. En otras palabras, asústense con el poder y la penetración del chavismo más que con Chávez mismo.

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