PUBLICADO: Nov, 21, 2012 12:00 am ESTNov 21, 2012 12:00 am EST
Resulta revelador que mientras el presidente Barack Obama se encontraba en Birmania a principios de semana, se dio la noticia de que la empresa Bimbo podría rescatar a los icónicos pastelillos Twinkies. No, no es una empresa china, rusa ni canadiense. Se trata de la mexicanísima Bimbo. La compañía Hostess, que elabora los afamados Twinkies, anunció la semana pasada que va a dejar de producir ésta y otras marcas porque se va a la bancarrota. Días después, la empresa mexicana Bimbo hizo público que está considerando comprar la marca Twinkies para seguir produciéndolos el afamado snack o comida chatarra. Los Twinkies son unos pastelillos que forman parte de la cultura estadounidense. Por eso, cuando Hostess anunció que iba a dejar de producirlos, miles se dieron a la tarea de comprar Twinkies al grado de que se agotaron en todo el país. De concretarse el plan, Bimbo continuaría una tradición estadounidense. Esto es otro ejemplo de que los mercados a ambos lados de la frontera sur están cada vez más interconectados y dependen cada vez más uno del otro. En realidad, esto no es sorprendente porque México es el tercer socio comercial de Estados Unidos. La balanza comercial entre ambos países alcanza 500 mil millones de dólares. El comercio entre ambos países continúa creciendo a pesar de la violencia del narcotráfico. Durante el pasado debate sobre política exterior, ninguno de los dos candidatos mencionó a México una sola vez. Esto debe cambiar ahora que Obama está por iniciar su segundo término. Además del comercio, urge que México y Estados Unidos convengan una nueva estrategia para combatir el narcotráfico. México no puede seguir poniendo miles muertos para satisfacer el mercado estadounidense de las drogas. Es probable que Obama se reúna próximamente con el presidente electo Enrique Peña Nieto en Washington. Sería una oportunidad ideal para hacer de México una nueva prioridad de la política exterior estadounidense. Tanto los Twinkies como los cien mil muertos mexicanos en la guerra contra los cárteles deben aparecer en la agenda binacional. El gobierno de Obama no puede seguir ignorando al vecino del sur.