Merece la 'tarjeta amarilla'

A Boyle Heights se le considera una comunidad 'de pocos parques' y no hay muchos lugares para jugar

Haciendo caso omiso a las reglas de la localidad, los hijos de Ramón Pérez jugaban al fútbol una tarde reciente en Hollenbeck Park de Boyle Heights.

Haciendo caso omiso a las reglas de la localidad, los hijos de Ramón Pérez jugaban al fútbol una tarde reciente en Hollenbeck Park de Boyle Heights.

PUBLICADO: EST Feb 25, 2013 12:01 am EST
Un típico miércoles por la tarde, Ramón Pérez juega al fútbol con sus hijos en Hollenbeck Park de Boyle Heights.

Usan botes de basura para marcar los arcos y corren por el alto césped donde se encuentra un cartel blanco que anuncia claramente "Prohibido jugar al fútbol".

Se oyen los gritos de "¡Vamos, hijo, vamos!" y "¡Pásala para aquí!" de este animado partido que padre e hijos juegan en una pequeña área de césped.

Está prohibido jugar al fútbol en Hollenbeck Park, el parque más famoso de la ciudad, ya que fue designado para uso exclusivo como "parque de esparcimiento". El denso tránsito de la zona, debido a la cantidad de rampas de entrada y salida de la autopista, hace que practicar deportes en ese parque sea algo peligroso, afirman las autoridades.

Pérez, que desde hace 18 años vive en Boyle Heights, no presta atención a esta regla porque este parque, que se encuentra a la vuelta de la esquina de su casa, es el mejor lugar en las inmediaciones para jugar al fútbol. Como muchos residentes locales, desearía ver más espacios abiertos para poder jugar con sus hijos.

Boyle Heights, que tiene más de 80,000 residentes, cuenta con alrededor de 10 parques públicos. Es considerado uno de los vecindarios de más "escasez de parques" de la ciudad, según Ramya Sivasubramanian, subdirectora y consejera de The City Project, una organización sin fines de lucro que busca el acceso equitativo a los espacios verdes para las comunidades de bajos ingresos.

En un estudio realizado en el año 2010, los investigadores de The City Project definieron los "vecindarios con pocos parques" como aquellos lugares que tienen menos de tres acres de parques por cada 1,000 residentes. Boyle Heights tenía 0.72 acres de parques por 1,000 residentes, según el estudio de 2010, que se basó en datos disponibles del Censo 2000.

"Hay mucha competencia por los espacios verdes", dice Seth Strogin, planificador urbano y experto en temas de acceso a parques en Los Ángeles. "En todos lados hay necesidad de espacios verdes. En Boyle Heights hay muchos residentes y pocos espacios verdes".

Incluso cuando los parques están cerca, algunos miembros de la comunidad dicen que no siempre encuentran un lugar para jugar un partido informal. La municipalidad exige permisos especiales para poder reservar el espacio para un deporte organizado, fiestas u otros eventos privados. Las ligas deportivas de temporada tienen prioridad para recibir estos permisos. Por lo tanto, la mayoría de las canchas de los parques están reservadas para equipos deportivos.

"Es muy difícil obtener un permiso. No tenemos muchos parques con canchas de fútbol y donde las hay están generalmente reservadas", dice José Vélez, entrenador de fútbol y residente de Boyle Heights. Si bien el equipo de Vélez tiene un lugar donde jugar los partidos de fútbol, con frecuencia no tiene donde practicar y termina en Hollenbeck Park, aunque esté prohibido jugar al fútbol allí.

Los dirigentes del parque señalan que exigen los permisos para evitar cualquier conflicto de horario que pueda surgir por los espacios en el parque.

Exigir permisos "significa que hay tarifas y cargos establecidos que se aplican a toda la ciudad", dice Verónica Rodríguez, supervisora de recreación que supervisa el área del Este de Los Ángeles para el Departamento de Recreación y Parques de la Ciudad de Los Ángeles.

El precio de los permisos varía, pero generalmente es de 20 a 50 dólares la hora.

Entre los factores que afectan su costo se incluye la cantidad de personas y el horario en que se desea usar el parque, y si se necesita asignar miembros del personal del parque.

Solo deben obtener permisos los equipos deportivos organizados, no las personas que solo quieren patear una pelota con sus hijos durante un rato. Pero los residentes se quejan de que hay pocos lugares donde se puede jugar un partido informal. Y las autoridades admiten que encontrar un lugar abierto en un horario conveniente no es algo fácil. "Les damos prioridad a nuestros programas, luego el parque está abierto al público", dice Sophia Piña-Cortez, superintendenta del departamento de la región Griffith-Metro.

En 2009 se remodeló el Centro Deportivo de Boyle Heights. Se agregaron unas canchas multipropósito de última generación para partidos de béisbol y fútbol, así como también un cerco para proteger el acceso a las canchas y controlar el acceso. Los residentes de toda la vida consideran que el parque se ha vuelto menos accesible ya que cada vez más ligas reservan el espacio.

"Solíamos hacer de todo aquí, jugar al fútbol, al béisbol, a lo que quisiéramos. Ahora no tenemos dónde jugar", dice Raúl Ruiz, de 43 años, residente de Boyle Heights que creció jugando en el Centro Deportivo de la localidad. "Cercaron toda la cancha porque es de césped artificial, entonces hay que ser un equipo o tener permiso para usar la cancha, lo que pienso que no tiene mucha lógica".

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