Lección para Republicanos

No era necesario que Romney tome una actitud ofensiva en inmigración

PUBLICADO: EST Dec 15, 2012 12:00 pm EST

Política

El gigante durmiente del voto latino finalmente se despertó en las pasadas elecciones y rompió decididamente a favor del presidente Obama. Los Demócratas, sin embargo, no deben hacerse ilusiones. Esto no se debió a que los latinos estuvieran satisfechos con el desempeño del presidente durante los pasados cuatro años; se debió, más bien, a que estos se sintieron ofendidos por la retórica y postura del gobernador Romney en cuanto a la inmigración.

Los resultados fueron contundentes. El voto latino, que fue 10% del electorado —14 millones de votantes— determinó los resultados en cinco estados claves: Colorado, Florida, Nevada, Nuevo México y Virginia. Romney debía ganar la mayoría de estos estados para poder prevalecer en la elección general. Sin embargo, terminó perdiéndolos todos.

Romney obtuvo solo el 27% del voto latino, 4 puntos menos que lo que recibió el senador McCain hace cuatro años y 17 puntos menos que lo que el presidente Bush recibió en el 2004.

Hay que reconocer que los latinos estaban muy molestos con el presidente por faltar a su promesa de que en el primer año de su mandato empujaría un proyecto de reforma migratoria y por su política de deportaciones masivas que está separando a cientos de miles de familias a través de todo el país. Pero, aún así, la mayoría de ellos consideraba que la alternativa al presidente era mucho peor.

Al contrario de lo que muchos analistas Republicanos, incluyendo el propio gobernador Romney, han dicho después de las elecciones, los latinos no votaron por el presidente por los supuestos "regalos" que este les hizo. Los latinos no votaron a favor del presidente por "Obamacare", la ley de reforma de salud que este promulgó, o porque un número mayor de ellos ahora recibe algún tipo de ayuda gubernamental. No creo que los latinos estemos muy contentos de que haya más de nuestra gente recibiendo cupones de alimento debido a la crisis económica y la consiguiente falta de empleo.

La principal razón, como he dicho, que llevó a la inmensa mayoría de los latinos a apoyar la reelección del presidente fue la retrógrada posición del gobernador Romney sobre el tema de la inmigración. Si el gobernador Romney hubiera tenido una postura más constructiva sobre este tema tan importante para los latinos, hubiera sido mucho más competitivo con este creciente sector del electorado.

Lo triste es que no había necesidad de que Romney —quien honestamente no creo que sea antiinmigrante— adoptara esta demagogia ofensiva. La realidad es que la base conservadora del Partido Republicano, la que sale a votar en las primarias, no es restriccionista y no se opone a una reforma migratoria. De hecho, estudio tras estudio demuestra que los votantes Republicanos apoyan una legalización y un programa de trabajadores temporales.

El otro error garrafal de los asesores Republicanos del establishment, que demuestra además gran c ondescendencia hacia nuestra comunidad, fue asumir que después de la primaria, Romney podía ganarse a los latinos, suavizando su retórica antiinmigrante y ajustando algunas de sus posturas para sonar más positivo en este asunto. Estos señores ignorantemente no entendían que los latinos estaban escuchando la narrativa primarista de los Republicanos desde el principio y no se iban a olvidar de las barbaridades que se dijeron. No había, pues, nuevas posturas, anuncios en español o portavoces hispanos que pudieran reparar el daño. La candidatura del gobernador Romney estaba herida de muerte desde su inicio.

Espero que los resultados de estos recientes comicios electorales hagan despertar a los Republicanos y los lleven a retomar el tema de la inmigración de una manera positiva y constructiva como lo hicieron en su momento el presidente Ronald Reagan y el presidente George W. Bush. De lo contrario, el Partido Republicano está destinado a convertirse en una oposición minoritaria permanente sin un candidato que pueda ganar la Casa Blanca en varias décadas.

No quiere decir esto, claro está, que si los Republicanos regresan a una política favorable a la inmigración, se van a ganar el voto latino de la noche a la mañana, sin ningún esfuerzo.

Los Republicanos pueden volver a ganarse el apoyo de los latinos; particularmente si consideramos que la comunidad latina del presente, nutrida por la inmigración, es una mucho más conservadora. Es muy emprendedora, no quiere depender del gobierno, favorece el derecho a la vida, y cree en la familia y en el valor del matrimonio tradicional.

El camino que los Republicanos deben seguir para asegurase su viabilidad política es uno claro. La pregunta es cuándo comenzarán a emprenderlo.

Agrega un comentario

MÁS NOTAS

NOTICIAS