Jenni complace a sus fans con dificultad

Jenni Rivera se presentó ante un auditorio lleno, pero fue evidente su dolor en una de sus rodillas.

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Jenni Rivera

Jenni Rivera

Foto: Aurelia Ventura / La Opinión
PUBLICADO: Sep, 9, 2012 12:00 am EST Sep 9, 2012 12:00 am EST print article
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Son varios los encantos que -muy a su estilo- Jenni Rivera tiene para conquistar a su público cuando está en el escenario, pero en esta ocasión sufrió para lograrlo.
El concierto del viernes por la noche -el primero de dos- , en el anfiteatro Gibson, no fue el mejor que ofreció o al menos al que se está acostumbrado a ver en ella, pero "La diva de la banda", reafirmó que tiene un público leal que como siempre, le admira sus sacrificios.
Musicalmente, complació a una audiencia que no sólo la quería escuchar acompañada de música de banda y con mariachi, como es su costumbre.
Había quienes esperaban con gran emoción, entonar con ella aquellas Joyas prestadas -título de su última producción y frase que utiliza para referirse a los temas- en acústico, y complació.
Sin embargo, no era la misma Jenni que interactúa en todo momento con el público. Que lanza frases que elevan el orgullo de las mujeres -sobre todo aquellas maltratadas por los hombres-, palabras corrientes que son del uso común pero altisonantes para detallar en los medios de comunicación.
Era una Jenni emocionada, sí, pero visiblemente adolorida de la rodilla derecha, debido al desgaste de cartílago que desde hace unos meses le aqueja.
Eso le impidió moverse del escenario, como acostumbra, pero también es probable que le haya afectado su ánimo para proyectar la adrenalina que pone siempre en sus presentaciones.
En esta ocasión, a la intérprete de Se las voy a dar a otro, le faltó interactuar más con el público. Inyectarles esa energía, que a percepción de otros pudieran parecer ofensivas, pero que para sus fans es un saludo que les da identidad.
Jenni arrancó la primera euforia de un recinto repleto a su capacidad. Ascendió de un elevador subterráneo del escenario, con un vestido azul pegado al cuerpo y unos enormes tacones, a pesar de sus problemas para caminar.
Acompañada de la Banda Mazatlán, dio inicio su repetorio de temas como Chuper amigos y La tequilera.
La audiencia, en su mayoría mujeres, comenzó a brindar con ella, quien desde el escenario se tomaba sus tragos de tequila.
En las pocas veces que se dirigía al público con frases como "rebeldes", "borrachas", las mujeres le respondían con una inmediatez apabullante.
Mientras Jenni "desaparecía" del escenario para cambiar su vestuario, en las pantallas se proyectaban fotografías personales de ella junto con su esposo Esteban Loaiza, con quien más tarde se supo, celebraban esa noche, su segundo aniversario de bodas.
Luego regresó al escenario con un elegante vestido y rebozo, acompañada del grupo de mariachi.
Para entonces los sentimientos de sus admiradas ya estaban a flor de piel. Entre las asistentes se podía ver mujeres que lloraban con sus temas, pero que luego se recuperaban con otro.
"Se necesita más que una cara bonita/ se necesita más que un cuerpo sin estrías...", reza el estribillo del tema La gran señora o con Querida socia.
La nacida en Long Beach, estaba en casa y por lo tanto entre familia, la que ha logrado con sus seguidores y los Rivera.
Su esposo, todos sus hermanos, excepto Lupillo -con quien hay distanciamiento- y su padre, estuvieron con ella durante el concierto. Además agradeció la presencia del actor mexicano, Andrés García y del exboxeador Fernando Vargas.
"Aquí están mis hermanos, mi papá Don Pedro Rivera, y mi hermano Pedro el pastor, quién va a estar orando por toda la gente borracha de esta noche", dijo Jenni.
Para que el tiempo de espera fuera más corto, mientras la cantautora regresaba detrás del escenario, el dueto cómicas Las lavanderas, hicieron reír por un momento al público.
Luego Jenni apareció con un vestido blanco, para cantar en acústico y soltar temas como Amiga si lo ves, Mudanzas, Que ganas de no verte y Señora, covers de los 80 y 90.
Luego dio paso a los corridos, acompañada de la banda nuevamente, interpretó temas como Las malandrinas.
Incómoda por el asunto de la rodilla y con los problemas de sonido en los micrófonos, pidió que le acercaran varios y en un momento de enfado, porque no se escuchaba, aventó uno al piso.
Sin perder el glamour, ni dar marcha atrás a pesar de su molestia y que varias veces cantó sentada, Jenni Rivera dio un show de casi tres horas.
Se despidió con el tema Chi.... a su madre. Con las luces apagadas y entre aplausos, el público esperaba que regresara a escenario, pero La diva de la banda no volvió.
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