Fiesta olímpica en LA

El duelo del Tricolor contra Brasil por la medalla de oro en Londres fue motivo suficiente para reunir a los fanáticos.

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Decenas de hinchas mexicanos se reunieron en el restaurante La Huasteca, en Lynwood, para seguir el partido en un ambiente de fiesta.

Decenas de hinchas mexicanos se reunieron en el restaurante La Huasteca, en Lynwood, para seguir el partido en un ambiente de fiesta.

Foto: Jonathan Olivares / La Opinión
PUBLICADO: Aug, 12, 2012 12:00 am EST Aug 12, 2012 12:00 am EST print article
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¿Quién se levantaría un sábado a las 6:00 de la mañana para presenciar un partido lejos de la comodidad de su hogar? Cualquier hincha mexicano que quiera ver a su equipo debutar en la final del fútbol olímpico. El duelo del Tricolor contra Brasil por la medalla de oro en Londres fue motivo suficiente para que varias personas de diversas áreas de Los Ángeles, e incluso de otros condados y del mismo país azteca, se dieron cita ayer en el restaurante La Huasteca, en Lynwood. Desde tempranas horas de la mañana, los fanáticos, vestidos con camisetas con los nombres de sus jugadores o equipos favoritos, e incluso envueltos en la bandera mexicana, mostraron su emoción y esperanza de que México lograra derrotar al potente equipo brasileño. Y la "desmañanada" valió la pena ya que la emoción estalló desde antes de que se cumpliera el primer minuto de juego, cuando Oribe Peralta anotó el primer gol para México. Con aplausos, gritos y cornetas, los hinchas del Tri festejaron orgullosos la temprana e inesperada ventaja en el marcador sobre el poderoso "Scratch du Oro". "No me esperaba un gol tan rápido", admitió Raúl Ignacio Hernández, de Lynwood, cuando se le preguntó qué le había parecido el primer tanto de los mexicanos. "Creo que van a meter dos más", se animó a decir. El Tri nunca había disputado una final olímpica, y lo más lejos que había llegado en una justa veraniega fue al partido por la medalla de bronce, en la Olimpiada de México 1968, el que perdió ante Japón, selección de la que tomó venganza apenas el jueves pasado, cuando la derrotó 3-1 para avanzar a la gran final. Algunos hinchas llegaron desde su trabajo, como fue el caso de César Rebolledo, residente en Buena Park. Otros estuvieron desde las 2:00 de la madrugada en la puerta del restaurante para ser los primeros en entrar, y algunos confesaron que no durmieron toda la noche por la emoción. "Llegamos temprano porque pensamos que habría mucha gente esperando aquí", dijo Griselda Santana, de Lakewood, quien llegó acompañada de Jessie Domínguez, residente en Los Ángeles. "Vinimos porque creemos que el equipo mexicano merece ganar, ya que ha estado jugando muy bien". Durante el descanso del medio tiempo, la algarabía y el bullicio de los fanáticos crecían en el lugar. Gritaban, se tomaban fotos envueltos en las banderas mexicanas, y no dejaban de mostrar su alegría por la manera en la que México estaba dominando el partido. Una de las asistentes que se sentía muy emocionada era María Guadalupe Vargas debido a que el héroe de la final fue Oribe Peralta, el autor de los dos goles de México, y quien juega para el Santos Laguna, equipo de su ciudad natal, Torreón, Coahuila, actual campeón del fútbol de ese país. Vargas se encuentra de visita en Los Ángeles y presenció el partido en compañía de sus dos hermanas. "Me siento orgullosa porque México está haciendo historia" dijo. Otro que celebraba es Michael Solorio, originario de Michoacán y residente de Lynwood. "Me siento muy feliz", dijo Solorio, quien durante todo el partido se cobijó con una bandera mexicana. "Es un orgullo que no puedo expresar con palabras porque lo siento en todo el cuerpo". "Aquí hay más ambiente y se sienten más los goles", dijo Amalia Hernández, de Guerrero y residente en Lynwood. El segundo tiempo transcurrió entre gritos de "¡México! ¡México!", cada vez que el Tricolor creaba oportunidades de gol, pero con cierta tensión por una posible reacción de Brasil. Después del segundo tanto de Peralta, los aficionados ya sólo esperaban con ansias el silbatazo final del partido para celebrar en grande la histórica victoria de México en los Juegos Olímpicos. Sólo que esa emoción se convirtió en nerviosismo en los minutos finales porque Brasil logró acortar distancias en el marcador justo al minuto 90. Pero cuando se decretó el final del partido, se dio inicio a la fiesta mexicana.
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