Difícil la reforma migratoria

A pesar de las promesas de una pronta reforma migratoria, el camino todavía se ve muy lejano, dicen los especialistas.

A pesar de las promesas de una pronta reforma migratoria, el camino todavía se ve muy lejano, dicen los especialistas.

Foto: La OpiniónArchivo
PUBLICADO: EST Nov 14, 2012 12:01 am EST
WASHINGTON, D.C.— No será tarea fácil. A pesar de las declaraciones de demócratas y republicanos luego de las elecciones, una reforma migratoria en 2013 requerirá de una complicada negociación a gran escala para conseguir los votos suficientes. El epicentro de la acción será el Senado estadounidense.

En el campo demócrata, las filas estarán lideradas por el senador Charles Schumer (D-NY). Como presidente del subcomité de inmigración en la Cámara Alta y como parte del liderazgo de su partido, está en una posición privilegiada para actuar. De la parte republicana, está el senador Lindsey Graham (R-SC), quien en 2010 anuló las conversaciones sobre la iniciativa.

La idea es iniciar las conversaciones y reuniones ahora, en las semanas que quedan de este año, antes que se inicie la nueva sesión en el Congreso. De esa forma, esperan delinear el marco de acción, para concretar un proyecto de ley en los primeros tres meses de 2013.

"Aunque la mayor parte de la atención ahora está en el abismo fiscal, vamos a pasar las próximas semanas tratando de sentar las bases para abordar una reforma migratoria en la primera parte del próximo año. Nuestra meta es una legislación integral con un camino a la ciudadanía que sea justo", dijo Schumer a La Opinión.

Precisamente, "el costo de la legalización", es decir el compromiso al que se llegará para dar este beneficio a los indocumentados, es lo que más preocupa a diversos grupos hispanos nacionales. Sobre todo considerando que el plan que difundieron Schumer y Graham en 2010, donde se delineó el marco de trabajo de una posible reforma migratoria, especificó que las personas sin papeles debían reconocer que "violaron la ley" para obtener la ciudadanía. Varios grupos veían este punto como una criminalización de los indocumentados.

Asimismo la propuesta incluyó exigir tarjetas de seguridad social biométricas para asegurarse que los trabajadores indocumentados no tengan trabajo; fortalecer el cumplimiento de los compromisos en materia de seguridad fronteriza y crear un proceso para la admisión de trabajadores temporales.

La fórmula para el flujo migratorio legal de mano de obra básica, ha sido la piedra de tope entre el sector de sindicatos y la Cámara de Comercio. Pero declaraciones de grupos proinmigrantes y el sector de negocios indican que las conversaciones también de reanudarán en estos frentes.

Si la propuesta Schumer-Graham se traduce en un proyecto de ley en 2013, un punto esencial para el éxito, será encontrar más coauspiciadores, sobre todo de republicanos.

Pero al otro lado del pasillo, las opiniones en torno a una reforma integral son muy diferentes. Así como los demócratas más conservadores, algunos republicanos se oponen de plano a la idea de una reforma integral.

La parte más extrema del partido la considera una amnistía y probablemente nunca votará por un plan que incluya ciudadanía.

Pero entre el sector más moderado de la coalición, existen potenciales aliados. Más aún, el vocero del líder de la minoría Mitch McConnell (R-KY), Don Stewart aseguró a La Opinión que la legislación tiene una oportunidad en el siguiente Congreso, si se toma "el camino de la viabilidad y no el político".

"Si la propuesta se negocia a nivel de comité y se permite introducir enmiendas, entonces puede ser posible", comentó.

La oficina del líder de la mayoría demócrata Harry Reid (D-NV) se ha mostrado optimista frente a los resultados de una reforma en 2013 y ha reiterado sus intenciones de llevar una propuesta a votación.

"Es alentador ver a republicanos de alto perfil como el ex Secretario de Comercio Carlos Gutiérrez, y otros, pedirle a su partido que abandonen posiciones antiinimigrantes. Esperamos que lo escuchen. El Senador Reid siempre ha estado más que listo para trabajar con republicanos para arreglar el sistema roto de inmigración", dijo su vocero José Parra.

Pero por otro lado, estrellas republicanas como Marco Rubio (R-FL) siguen creyendo que una medida como el Dream Act, es un paso necesario antes de una reforma integral. "Inmigración es una de las áreas en que está enfocado el senador. Esperamos que también esté involucrado en el debate sobre el abismo fiscal, recortes al área de defensa, audiencias sobre Libia y la agenda para movilidad social. Hemos puesto mucho trabajo en nuestra alternativa sobre el Dream Act y creo que esa propuesta continuará siendo el enfoque del senador sobre inmigración", recalcó su secretario de prensa, Alex Burgos.

En tanto, nuevos actores ya han mostrado su interés en el tema, como el senador Rand Paul (R-KY) quien comentó en una entrevista con Politico, sobre un plan que le diera estatus legal a los indocumentados y evite el flujo futuro de inmigrantes sin papeles.

Hasta el momento, diversos grupos civiles ya han comenzado a vociferar sus expectativas en cuanto a una reforma integral para el próximo año. Ayer se sumó la Mesa Evangélica sobre Migración, quienes enviaron una carta al Presidente Barack Obama y líderes de ambos partidos en el Congreso, para concretar una legislación en los primeros 92 días del próximo año.

Asimismo, destacaron a La Opinión el trabajo que se está realizando en terreno a nivel de iglesias, pastores y feligreses, para fortalecer la base pública de apoyo a la medida.

 
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