Carrera contrarreloj para desalojar caballos en surcentro de LA
El tiempo se agota para que dueños de caballos desalojen establo en surcentro de LA
Foto: J. Emilio Flores / La Opinion
Los dueños de unos 70 caballos están ahora en una carrera contrarreloj: les quedan menos de 24 horas para que venza el plazo que les dio el condado de Los Ángeles para desalojar lo que por décadas ha funcionado como un improvisado establo en medio de un área comercial y residencial, en condiciones inseguras e insalubres.
Después de que tres caballos y una cabra murieran en un incendio, del que aún se investigan las causas, el Departamento de Seguridad en Construcción del Condado de Los Ángeles declaró el establo como sitio inseguro y les dio hasta hoy domingo para desalojar el inmueble.
Los propietarios están esperando hasta el último minuto porque -según dicen- no encuentran donde alojar a los animales, pero de no sacarlos antes de que termine el día, a partir de mañana el condado se encargará de trasladarlos a establos seguros, donde podrían permanecer hasta dos o tres semanas, y pasará a los dueños la cuenta de los gastos que se generen.
Según Marcia Mayeda, directora del Departamento de Control y Cuidado de Animales del Condado de Los Ángeles, albergar a un caballo en un establo que cumple con todos los requerimientos puede costar hasta 350 dólares al mes, mientras que el local ubicado en la calle 131 -casi esquina con Figueroa, en el área no incorporada conocida como Athens- se cobra un promedio de 100 dólares por cada animal.
José Barba, a quien durante el incendio se le murió uno de los dos caballos que ahí tenía, consiguió que un amigo suyo en Compton le permitiera poner el animal en el patio de su casa.
"Nos dieron muy poco tiempo para sacar casi 180 caballos de aquí. Son muchos (de ellos) para sacarlos en tres semanas. Algunos se los han llevado a dos o tres horas de camino", afirmó Barba, quien había mantenido sus caballos en este establo durante casi 16 años.
El establo conocido como Fig Stables, o Athens on the Hills Stables, se estableció hace unos 70 años, cuando el área aún estaba en desarrollo, y había grandes lotes y caminos de tierra para pasear caballos. Pero con el crecimiento de la ciudad, este quedó rodeado de tiendas, fábricas y residencias y, a través de los años, se ha convertido en un inmueble edificado con paredes maltrechas, sistema de eléctrico con cables expuestos, clavos salidos y maderas expuestas.
El sitio ha sido escenario de numerosos incendios y ha recibido varias multas por inseguridad, casos de crueldad contra los animales e investigaciones criminales, según explicó el supervisor del Condado de Los Ángeles, Mark Ridley-Thomas, quien dice que quiere preservar la comunidad como un lugar ecuestre y ha pedido a la Junta de Supervisores crear lineamientos para nuevos códigos para este tipo de sitios.
El próximo martes, la Junta de Supervisores considerará una moción presentada por Ridley-Thomas, en cuya jurisdicción se encuentra el establo, para prohibir cualquier establecimiento o instalaciones ecuestres en la comunidad hasta que se establezcan los lineamientos de seguridad pública, salud e impacto ambiental que puedan ser revisados y recomendados.
"La seguridad pública es mi principal preocupación", indicó Ridley-Thomas. "Está muy claro que el dueño de este sitio no se ha comprometido a mantener esta propiedad y no podemos confiar en él para que remedie esta situación, que es un peligro".
El dueño del establo ha sido citado una docena de veces en los últimos años por serias violaciones a los códigos de construcción y seguridad. La Opinión no logró localizar al dueño del local para este artículo.
Actualmente hay un caso pendiente contra el propietario y 18 casos de delitos menores por crueldad hacia los animales en contra de los operadores del establo, indicó Mayeda. Algunos propietarios de los caballos han sido citados por desatender serias condiciones médicas de sus animales relacionadas con las condiciones insalubres en las que viven.
De acuerdo con las autoridades, el lugar se había convertido en un "paraíso para el tráfico de drogas, peleas de gallos, peleas de perros y otras actividades ilegales".
Desde el día del incendio, el Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles ha incrementado la vigilancia en el lugar.
El establo está dividido en secciones rentadas a operadores independientes, quienes a su vez subrentan espacios para que los dueños de caballos mantengan ahí a sus animales.
"Lo que tenemos aquí es un arrendador que ha permitido condiciones para el deterioro durante varios años", dijo el supervisor Ridley-Thomas. "Pero esta comunidad merece algo mejor. Hay una larga tradición de montar a caballos en este vecindario, y los dueños de esos caballos merecen algo mejor que estar a merced de alguien que aparentemente ha hecho lo mínimo necesario para cumplir con los códigos de seguridad del condado".



















