Cambio en Patrulla Fronteriza

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PUBLICADO: May, 9, 2012 12:00 am EST May 9, 2012 12:00 am EST print article
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La nueva estrategia anunciada ayer por la Patrulla Fronteriza es una señal inequívoca de la disminución de cruces de indocumentados en la frontera con México. Es una política para adaptar la agencia federal a una nueva realidad que muchos políticos se niegan a reconocer.
La supuesta invasión de indocumentados que todavía se describe especialmente en círculos republicanos solo existe en la mente de ellos y de a quienes quieren atemorizar. Una y otra vez han salido cifras oficiales sobre la reducción de tráfico en la frontera.
El motivo de este fenómeno tiene poco que ver con la multiplicación de los agentes fronterizos contratados en los últimos años, ni con el fiasco del control tecnológico que a un costo de 1,000 millones de dólares confundía un arbusto con una persona.
En realidad el flujo migratorio está guiado por fuerzas más poderosas como la Gran Recesión en Estados Unidos que ya no tiene el magnetismo del empleo y los cambios demográficos en México, que están resultando en un envejecimiento de la población.
La política agresiva de deportaciones y las leyes estatales que dificultan la vida de los indocumentados tienen un indudable impacto, pero este no es comparable a las fuerzas de la economía y demografía que han regulado desde siempre el movimiento humano en la frontera entre Estados Unidos y México.
Ahora que hay menos cruces, la Patrulla Fronteriza se abocará a imponer más serias consecuencias a las personas que cruzan según las siete categorías de indocumentados entre el más inofensivo y el criminal. La agencia dice que se respaldará en recursos de inteligencia para esta labor, habrá que ver que ocurre porque la Patrulla Fronteriza no se ha destacado por apreciar sutilezas en el trato humano de los detenidos.
Creemos que era apropiado, en este contexto, resaltar que habrá una supervisión para evitar el maltrato de detenidos, en vez de solo combatir la corrupción. El caso sin resolver de Anastasio Hernández Rojas, quien murió después de una golpiza, cuyo video mostró a agentes pegándole en el piso, es un ejemplo de la impunidad dentro de la Patrulla que ignora la nueva política.
La nueva política de la Patrulla Fronteriza trae buenas y malas noticias. La buena es que ya no se puede ignorar la disminución de cruces, acercándonos al concepto de frontera segura, piedra fundamental para una reforma migratoria integral. La mala noticia es que los agentes se centrarán individualmente en el indocumentado y esa atención muchas veces ha conducido a abusos e impunidad.
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