Batalla aplazada

Todavía queda por delante el debate sobre recortes de presupuesto y la deuda

PUBLICADO: EST Jan 4, 2013 12:01 am EST

Congreso

Después de un largo novelón,la Cámara de Representantes dominada por los republicanos aprobó sin cambios el plan del Senado destinado a cancelar los efectos del llamado "abismo fiscal" que podría haber precipitado al país en la recesión

El acuerdo entraña un alivio, porque aplaza la decisión sobre los recortes de gasto, sobre todo sociales

No hay duda de que Obama se ha anotado una victoria y que los Republicanos en la Cámara de Representantes se han visto forzados a retroceder y, por ello, acabaron enfurecidos y divididos, como demostró el hecho de que el ultraconservador senador Marco Rubio votara en contra del acuerdo.

La clave de este acuerdo es un nuevo y más alto impuesto para los hogares con ingresos por encima de los 450,000 dólares. Por lo que no más del 1% pagará más en 2013 que en 2012.

Pero, de hecho, Obama tuvo que revisar considerablemente su definición de "rico". Al principio quería que quienes ganaban más de 250,000 dólares pagaran más.

Muchos en la izquierda política piensan que esto muestra a un presidente débil, de que se han hecho demasiadas concesiones y de que los ricos no han sido finalmente tan castigados como se prometía.

Argumentando que este acuerdo, que aumenta la presión fiscal, tanto por salarios como por inversiones, a los ingresos superiores a los 400,000 dólares anuales, representa una aportación suplementaria a las arcas del estado de más de 600,000 millones de dólares en una década, cantidad estimable, pero ridícula comparada con los 4 billones de dólares en que crecerá el déficit en ese mismo periodo, según la Oficina de Presupuesto del Congreso.

Por lo que, la primera subida de impuestos a los ricos en 20 años, no soluciona los problemas del déficit y los desequilibrios estructurales de la economía del país, aunque el presidente Barack Obama advirtió que se trata sólo de la primera batalla en una guerra contra el déficit.

El acuerdo prorroga, además, por un año el subsidio de emergencia por desempleo que beneficia a 2 millones de estadounidenses.

El acuerdo no prorroga, sin embargo, la rebaja temporal de las retenciones sobre los salarios que aprobó el gobierno de Obama dentro de las medidas de estímulo a la economía, por lo que los ciudadanos sí que notarán a partir de hoy una reducción de sus salarios netos.

Durante la campaña, los republicanos enfatizaron la necesidad de fuertes recortes del gasto público. No lograron ninguno, ni siquiera algo simbólico, si se considera que partían del dogma de "no más impuestos".

Por supuesto que esta batalla política ha sido simplemente aplazada por dos meses.

La próxima batalla entre Demócratas y Republicanos será en torno del límite de endeudamiento público del gobierno federal.

El primero de enero Estados Unidos alcanzó su tope legal de endeudamiento (16.4 billones de dólares), lo que implica que si el Congreso no llega a un acuerdo al respecto en dos meses, el gobierno no podrá cumplir con sus obligaciones financieras.

Quizás en esa ocasión será el turno de los Republicanos de anotarse alguna victoria. Los Republicanos no van a conceder esa extensión sin la condición de fuertes recortes del gasto público.

En dos meses también entrarán en vigor de forma automática los recortes de gastos, en torno a los 110,000 millones de dólares, que el acuerdo de fin de año ha aplazado por ese periodo.

Es claro que en los próximos dos meses los Republicanos presionarán al máximo en materia de recortes al gasto, intentando que los recortes afecten los programas de salud y educativos.

Por otro lado, Obama se ha comprometido con los Demócratas (en cuya izquierda existe cierta frustración por las concesiones hechas estos últimos días), a seguir subiendo los impuestos a los más altos ingresos. "Las reducciones de gastos tienen que ir mano a mano con nuevas reformas de nuestros tipos impositivos para que las grandes corporaciones y los individuos más ricos no se aprovechen de ventajas y deducciones que no están al alcance de la mayoría de los ciudadanos", dijo el presidente.

Pero mayores impuestos a las corporaciones y a los ricos, como pide Obama, tendrán que ser parte de cualquier arreglo. Pues será difícil una solución definitiva sin concesiones también importantes de parte de los demócratas para la reforma del estado del bienestar, que consume actualmente el 74% del Producto Interno Bruto (PIB).

Obama lo reconoció: "Creo que vamos a tener que encontrar medios para reformar Medicare, pues es el factor que más contribuye al déficit, y creo que hay gastos públicos innecesarios que vamos a tener que eliminar".

Parte de esos gastos en los que piensa el presidente están en el presupuesto militar, que no ha sido tocado en décadas.

Todo permite anticipar, superado in extremis el 'abismo fiscal', una nueva batalla de grandes proporciones.

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