Tras 50 años de servicio cierran puertas de Liborio Market

Llegó a tener 13 sucursales en Los Ángeles, Ontario y Las Vegas

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A pesar de las protestas del público para evitar el cierre de la popular cadena de mercados, un juez ordenó su liquidación.

A pesar de las protestas del público para evitar el cierre de la popular cadena de mercados, un juez ordenó su liquidación.

Foto: Aurelia Ventura / La Opinión
PUBLICADO: Jul, 25, 2012 12:00 am EST Jul 25, 2012 12:00 am EST print article
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Liborio Market cerró sus puertas ayer, después que el juez de bancarrota del Distrito Central de California, Barry Russell, falló a favor de la petición del Banco Popular de liquidar los últimos tres supermercados que quedaban.
El dueño de Liborio Market, Enrique Alejo, un empresario cubano reconocido en la comunidad latina por sus labores de beneficencia a favor de las personas en extrema pobreza en México y Centroamérica, dijo a La Opinión que no tuvo tiempo suficiente para recuperarse. Él se acogió a la bancarrota hace tres meses.
"Me dieron un golpe duro. Acabaron con el trabajo de toda mi vida. Todo lo que teníamos se lo pusimos a Liborio y nos hemos quedado en la calle. Ahora mismo todo está cerrando. Es triste lo que están haciendo los bancos. Es triste que después de 34 años de trabajar juntos y de que ellos utilicen mi imagen me cierren el negocio", dijo Alejo muy afectado por la decisión del juez.
Liborio Market llegó a tener 13 sucursales en Los Ángeles, Ontario y Las Vegas durante sus 50 años de vida. Sus instalaciones eran muy conocidas porque en ellas se realizaban diferentes actividades comunitarias de recaudación de fondos para múltiples proyectos de beneficio público.
El altruismo y la popularidad del fundador de la cadena es tan grande, que hay en El Salvador tres clínicas y un centro comunitarios con su nombre.
Cuando salieron a la luz los problemas económicos de Liborio Market, las organizaciones y representantes comunitarios que por mucho tiempo recibieron su ayuda, salieron a su defensa. Hasta el Jefe del Departamento de Policía de Los Ángeles, Charlie Beck, envió una carta pidiendo que se diera la oportunidad de recuperarse.
"Llegó la crisis económica del 2009, y después hubo otro golpe en la economía. Yo le entregué al banco varias tiendas y me quedé con las tres primeras porque estaba seguro que nos podíamos recuperar, pero simplemente no nos dejaron", agregó Alejo.
Teresa Tejada, directora ejecutiva de la Asociación Salvadoreña de Los Ángeles (ASOSAL), formó parte del grupo de activistas comunitarios que ayer protestaron frente a las instalaciones del Banco Popular en el Centro de Los Ángeles.
"Tenemos un compromiso moral con Liborio y con don Alejo quien ha patrocinado eventos comunitarios y nos ha dado la mano a todos nosotros cuando le hemos pedido ayuda", dijo Tejada.
Erick Muñoz, vicepresidente de Defisal (Desfile Salvadoreño), dijo que el cierre de la tienda no le conviene a nadie. No le conviene a los empleados que se quedan sin trabajo, ni a la comunidad.
"El banco me comenzó a ahorcar cuando tenía problemas. Me subieron el interés de los préstamos. Me quitaron propiedades que las había puesto como colateral y ahora se han quedado con el resto que se calcula en más de $60 millones. Me liquidaron y me dejaron sin nada. Hasta la casa voy a perder", acotó Alejo.
La deuda es de unos $50 millones y el cierre de las 13 tiendas ha dejado sin empleo a más de 2,000 personas.
Una representante del Banco Popular dijo que ningún ejecutivo estaba disponible para dar declaraciones.
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