Animales salvajes reclaman su territorio

El Departamento estatal de Pesca y Juegos de California, encargado de mantener a los animales salvajes en sus comunidades naturales,registra entre tres y cuatro incidentes por semana en el condado de Los Ángeles, donde los osos incursionan en vecindarios cercanos a las montañas.

Agentes del CDFG sacan a un oso de un patio en  Santa Clarita.

Agentes del CDFG sacan a un oso de un patio en Santa Clarita.

Foto: Archivo
PUBLICADO: EST May 14, 2012 3:00 am EST

La familia de osos que sorprendió a vecinos de Altadena tomando una larga siesta sobre los árboles, el oso que hizo correr a un hombre que salía de su casa en La Crescenta y el puma visto en esa misma zona, todos los incidentes ocurridos recientemente, no son un capricho de la naturaleza.

Es simplemente la reacción normal de los animales a la invasión de los humanos a su territorio.

"La gente está construyendo más y más viviendas al límite del Bosque Nacional Ángeles y otros lugares; está invadiendo territorios montañosos y por eso los osos y los leones de montaña están haciendo lo que están haciendo", explica Andrew Hughan, vocero del Departamento estatal de Pesca y Juegos de California (CDFG).

Esta agencia, encargada de mantener a los animales salvajes en sus comunidades naturales, antes que asesinarles, registra entre tres y cuatro incidentes por semana en el condado de Los Ángeles, donde los osos incursionan en vecindarios cercanos a las montañas.

Tanta es su presencia en ciudades con zonas boscosas, que algunas fuerzas del orden han comenzado a registrar a los osos reportados por los residentes para sacrificarlos y no solo ahuyentarlos (en el verano de 2009, la Policía de Monrovia recibió más de 450 llamadas por este tipo de incidentes).

Y es que su población se ha triplicado desde 1980, según expertos, por una mayor capacidad para alimentar a sus crías y un descenso en la práctica de la cacería deportiva, el retorno a los lugares que habitaron hace unos años y una paulatina migración hacia los condados de Riverside y San Diego, a pesar de que éstos carecen de las condiciones climáticas y la vegetación preferida por estos mamíferos.

Casi todo está relacionado con la disponibilidad de alimento en las zonas residenciales, que obtienen primordialmente de los botes de basura. Hace 20 años, por ejemplo, una osa apenas tenía la capacidad física de alimentar a un cachorro, por la escasez de comida en las montañas. Ahora, los desperdicios de los humanos permiten que ellas amamanten a tres o cuatro oseznos a la vez.

Cifras oficiales indican que la cantidad de osos negros en California, que es incluso uno de los símbolos del estado, ha crecido en los últimos 25 años. En 1982 su población se estimaba de 10,000 a 15,000; actualmente, se calcula que hay entre 25,000 y 30,000 por toda la entidad.

Mientras esto sucede, que cada vez son menos los osos eliminados por deporte: en 2010 fueron cazados 1,503 osos (9 en el condado de Los Ángeles), que es 21% menos que un año anterior.

"Los osos se están moviendo dentro de las poblaciones donde ellos vivían hace 20 ó 30 años, como Riverside y San Diego", dijo Hughan, resaltando que esto ha ocurrido a pesar de que el primer condado es caliente y seco, y el segundo no tiene la vegetación apropiada para estos animales.

"No es bueno para su hábitat, pero si es lo que necesitan para obtener comida, lo harán. Se están moviendo en esa dirección, pero no en un gran cantidad migratoria", resaltó.

La semana pasada, una osa y sus dos crías fueron vistos en un barrio de Altadena hurgando en un bote de basura y comiendo los restos de un pastel. Posteriormente, con su característico paso sereno, los tres animales treparon a unos árboles para tomar una siesta. Luego regresaron al bosque.

A mediados de abril, un habitante de La Crescenta se topó cara a cara con un oso negro de 400 libras cuando salía de su vivienda. Tardó en percatarse de la presencia del enorme mamífero porque enviaba un mensaje de texto. A penas lo vio, contó Vaz Terdandenyan a la prensa, "me di la vuelta y corrí por mi vida".

Poco antes, los residentes del lugar habían reportado la presencia de un león de montaña o puma, cuya dieta ha cambiado radicalmente por los cambios geográficos y la ausencia de venados, que era su dieta principal. Ahora ha empezado a comerse los animales que encuentra a su paso, entre ellos perros y gatos.

A diferencia de los osos, cuyos encuentros con los humanos sólo han terminado en mordidas y lesiones sin consecuencias fatales (12 ataques se han registrado desde 1980), los pumas han matado a tres personas desde 1994, en los condados de El Dorado, San Diego y Orange.

El último ataque de estos felinos en el área de Los Ángeles ocurrió en marzo de 1995, específicamente en las montañas de San Gabriel. La víctima, un hombre de 27 años, sufrió heridas no graves.

Los osos, en cambio, han sido menos agresivos. En julio de 2003 un excursionista que acampaba en el Bosque Nacional Ángeles fue derribado por un oso negro que intentó quitarle la mochila. Luego de permanecer sobre él un par de segundos, el animal lo empezó a arrastrar. Entonces, el hombre le lanzó piedras y le gritó, hasta que el mamífero se alejó. El campista sólo terminó con golpes leves.

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