¿Alergia al gluten? Olvídate de los pasteles

La intolerancia al gluten puede causar severos daños al estómago.

Uno de los principales obstáculos que enfrentan las personas que sufren intolerancia al gluten  es la carencia de locales que vendan productos libres de esta proteína.

Uno de los principales obstáculos que enfrentan las personas que sufren intolerancia al gluten es la carencia de locales que vendan productos libres de esta proteína.

Foto: Archivo
PUBLICADO: EST Mar 8, 2013 12:01 am EST

Es muy difícil decirle a alguien —especialmente a un hispano— que no puede comer más pan, pastas, tortillas de harina, pastelitos, biscochos, tortas, pizzas y galletas. Que se tiene que olvidar de algunas salsas y aliños, o que le está prohibido tomar cerveza.

Pero si estás entre las miles de personas que han sido diagnosticadas con la enfermedad de la celiaquía, o intolerancia al gluten, esa será la primera —y quizás la única— recomendación que te dará su doctor.

Así le ocurrió a Arisleida Martínez, una dominicana quien desde el verano pasado se ha visto obligada a alimentarse con una dieta completamente libre de gluten.

"A mí me gustaba mucho el pan, y me lo comía todos los días con jamón y queso. También me lo comía con mantequilla y mi cafecito; eso no faltaba en mi casa", recuerda Martínez.

Sin embargo, tras ser diagnosticada con alergia al gluten, su doctora le prohibió comer pan porque, según le informó, podría ser muy peligroso. "Me dijo que se me podían inflamar las articulaciones, los intestinos y el estómago. Las últimas tres veces que comí pan me dieron muchas ganas de vomitar", asegura Martínez.

La celiaquía es una enfermedad inflamatoria autoinmune y crónica, causada por la proteína gluten, presente en el trigo, la avena, la cebada y el centeno, así como en todos los alimentos que contienen esas harinas.

De consumirlos, las personas alérgicas pueden sufrir daños en las vellosidades del intestino delgado, lo que les causa mala absorción de los nutrientes y vitaminas presentes en los alimentos, pueden presentar diarrea, retortijones intestinales, hinchazón abdominal, malnutrición, pérdida de peso, anemia, infertilidad y problemas óseos como la osteoporosis. En los niños puede causar inhibición del crecimiento.

Se estima que 3 millones de personas en Estados Unidos sufren de intolerancia al gluten, por lo que no pueden comer o ingerir ningún alimento elaborado, o que ha estado en contacto, con cereales y sus derivados.

Mal de difícil diagnóstico

Al ser una enfermedad genética, la celiaquía puede aparecer en cualquier momento de la vida. Y, aunque puede afectar a cualquiera, es más común entre las mujeres.

Debido a lo complejo que resulta su diagnóstico, muchas personas pueden estar sufriéndola desde hace muchos años sin saber realmente lo que tienen. Según el Centro de la Enfermedad de la Celiaquía de la Universidad de Chicago, la mayoría de los pacientes son diagnosticados después de cuatro años.

"Yo comencé a cansarme mucho y pensé que era por el sobrepeso, porque tenía seis libras demás. Subía las escaleras del tren y ya al tercer escalón estaba bien cansada y me dolían mucho las rodillas", relata Martínez.

"Esto no era normal porque yo siempre he sido activa, pero ahora con subir solo una escalera ya estaba ahogada, con mucha fatiga y tenía que pararme a descansar", agrega la paciente, quien también se quejaba de dolores en la parte izquierda de su cuerpo.

"Pensé que eran los ovarios, pero el ginecólogo me dijo que no tenía nada. Luego fui al doctor del colon, para ver si eran los intestinos, y me dijeron que tampoco tenía nada", recuerda la hispana, quien tras varias visitas a su médico de cabecera y diferentes exámenes de sangre, le diagnosticaron una intolerancia al gluten.

Un costoso estilo de vida

No existen tratamientos ni medicinas para curar la intolerancia al gluten. Lo único que pueden hacer las personas afectadas por este mal es seguir una dieta estricta evitando todos los alimentos que contengan este tipo de harina. Es decir, deben llevar un estilo de vida conocido en inglés como 'gluten-free' (libre de gluten).

Entre las alternativas que ofrecen gastroenterólogos y nutricionistas se encuentran las frutas enteras, los vegetales y algunos granos como la quinoa. Y, aunque olvidarse del pan, los espaguetis, tortas y las galletas, suena como algo no muy complicado de hacer, llevar una vida libre de gluten no es fácil y mucho menos económico.

"Es difícil conseguir estos productos, porque muchos supermercados y bodegas no los venden", dice Martínez. Aunado a su escasez, los productos 'gluten-free' son más caros. "El pan normal cuesta $1.50 o $2, pero el pan sin gluten cuesta $7 y el paquete trae la mitad de la cantidad que viene en el paquete de pan normal", se queja Martínez.

A pesar de las complicaciones que le ha traído esta enfermedad, ella indica que, como todo en la vida, ya se ha acostumbrado. Y, quizás buscándole el lado positivo al asunto, asegura: "Ya no como nada de eso y me siento mucho mejor, además perdí la siete libras que tenía de más".

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