Abren centro de niños separados de padres en LA

El Centro de Bienvenida para Niños busca reducir el trauma de la separación

La Supervisora Gloria Molina y la directora del centro infantil y del programa de prevención de violencia, Dra. Astrid Heger son las mujeres detrás del projecto.

La Supervisora Gloria Molina y la directora del centro infantil y del programa de prevención de violencia, Dra. Astrid Heger son las mujeres detrás del projecto.

Foto: Ciro Cesar / La Opinión
PUBLICADO: EST Nov 11, 2012 12:15 pm EST

Los 1,200 niños de hasta 10 años de edad que anualmente son separados de sus padres por su seguridad física o emocional por el Departamento de Servicios Infantiles y Familiares (DCFS), ahora tienen un lugar que les dará la bienvenida con juguetes y comida caliente.

El director de DCFS Philip Browning dijo que la separación de los padres puede ser muy traumática para estos menores y que para aminorar el golpe, este departamento ahora cuenta con un Centro de Bienvenida para Niños.

El centro está ubicado al costado noroeste del complejo hospitalario LAC USC –conocido como Hospital General-. Tiene acceso directo a la calle, o sea que no tendrán que caminar por el hospital, y es atendido por trabajadoras sociales, psicólogos y pediatras.

Las instalaciones tienen el tamaño de dos salones de clases, sin paredes divisorias, pero dividido en tres áreas: la recepción, con una computadora y una mesa para niños pequeños con un juego; seguida por una sala con futons, dos sofás grandes a donde cómodamente pueden dormir adultos, y dos sillones igualmente grandes y cómodos; al fondo del centro está un área con cinco cunas y un playpen.

El tiempo promedio de espera entre la separación de sus padres y la reubicación con algún familiar o en un hogar de crianza puede llevar entre un par de horas hasta 23 horas.

Los niños no pueden quedarse más de 24 horas en este centro porque si no se convertiría en un hogar de crianza, explicó Browning.

"Este es un lugar en donde pueden descansar, recibir atención médica o servicios de salud mental si lo requieren. La idea es que sea la primera parada de atención y que ellos se sientan cómodos mientras se les encuentra algún familiar que los pueda recibir", dijo Browning.

El centro infantil se ubica en las instalaciones que son administradas por el Departamento de Servicios de Salud del Condado, tiene trabajadores sociales de DCFS, psicólogos y terapistas del Departamento de Salud Mental, enfermeras del Departamento de Salud Pública y médicos del hospital.

"Este nuevo centro es una muestra del trabajo que pueden hacer las instituciones cuando trabajan en conjunto por el bienestar de nuestros niños", dijo Browning.

El Dr. Jonathan Fielding, director del Departamento de Salud Pública, dijo que buscan mejorar la experiencia de estos menores.

"Sus experiencias cuando pequeños pueden afectar su vida de adultos. Puede afectar su productividad y hasta puede tocar a la siguiente generación", dijo el Dr. Fielding.

Para el Dr. Marvin Southard, director del Departamento de Salud Mental del condado, cualquier modificación que pueda ayudar a que los niños tengan una buena experiencia, aún en momentos difíciles como separación familiar, puede ayudar a que el tiempo de recuperación sea menor.

"Este es un momento de celebración. Debemos celebrar este centro y que múltiples agencias nos hemos unido para darles esperanza a los niños, y mostrarles un futuro mejor", dijo el Dr. Southard.

La fuerza detrás de este proyecto cae en dos mujeres. La Supervisora Gloria Molina y la directora del centro infantil y del programa de prevención de violencia, Dra. Astrid Heger. Ambas fueron el pegamento que hizo que todas las agencias involucradas trabajen juntas.

"Estas instalaciones son increíbles. Los niños estarán seguros, cómodos, mientras atraviesan esta situación familiar. Queremos asistirles en cada paso y que tengan la mejor experiencia a pesar de las circunstancias", agregó la supervisora Molina.

Los niños que lleguen a este centro también recibirán una frazada elaborada por TELAS (East Los Angeles Stitchers), una organización de mujeres del este de Los Ángeles –del cual también Molina forma parte– que donan el material, su tiempo y su habilidad para hilvanar hilos y convertirlos en telas.

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