4 pasos para saber porqué tu hijo se porta mal

El mal comportamiento de un niño puede ser una respuesta a la falta de atención o al ejemplo que recibe de los padres.

Un niño que se porta mal tiene sus motivos.

Un niño que se porta mal tiene sus motivos.

Foto: Archivo
PUBLICADO: EST Nov 18, 2012 12:01 am EST

El hecho de que un niño cambie repentinamente su comportamiento y deje de tener una actitud positiva para mostrarse irritable, rebelde, agresivo y falto de modales, puede ser la respuesta al malestar que experimenta porque el medio en el que vive no le resulta favorable en el sentido afectivo.

La mayoría de los padres viven pendientes de brindar a sus hijos todos los elementos que consideran les son indispensables para que se desarrollen sin mayor contratiempo, les procuran elementos de distracción, la mejor escuela, alimentos, ropa y techo, cada quien, de acuerdo a sus posibilidades.

El problema es que en ocasiones se deja de lado el aspecto afectivo, el interés que se pone en ellos y, por increíble que parezca, los chicos también valoran cuando se les marcan los límites y se establecen reglas a seguir, por lo que si no perciben atención por parte de sus padres, traducida en algunos de estos ámbitos, su manera de responder es el mal comportamiento.

¿Todo depende de mí?

Aída del Río, autora del libro "¿Conoces los sentimientos de tus hijos?", Editorial Norma, explica que “el niño percibe la conducta de sus padres: amor, interés y con ello, todo lo que implica la educación y formación: el establecimiento de disciplina y manejo de autoridad. De cómo son estas conductas dependerá en mucho el comportamiento de un niño”.

Los chicos aprenden a comportarse a partir de imitar a sus padres y a las personas que para ellos son importantes, incluida la conducta, pues es la forma en que buscan identificarse y parecérseles, por lo que la agresión y la dificultad para hacer un manejo adecuado de las emociones se absorbe igual que cualquier otro actuar positivo.

Para muestra basta un botón: Cada vez que Raquel toma el volante de su automóvil parece transformarse, no deja de decir palabras altisonantes ni de hacer señales obscenas a cuanto conductor se le ponga enfrente, lo mismo ocurre cuando va sola que si lleva a su hijo de 3 años quien ha aprendido al pie de la letra cada una de las enseñanzas involuntarias que Raquel le ha dado.

“Me sorprendí el otro día en el circuito del parque, mientras andaba en su bicicleta, un niño que iba muy rápido no pudo frenar la suya a tiempo y se atravesó para evitar tirar a mi hijo quien se quedó parado, empezó a hacer un berrinche y a hacerles señales con sus manitas.

"Mi marido volteó a verme y sólo me dijo muy molesto, ‘¿ya viste lo que le enseñas al niño?’, fue cuando entendí que debo cuidar la forma en que me expreso en todo momento”, comparte la joven madre.

Pasos para saber sus motivos

Más allá de juzgar si el niño está o no mal educado, el punto de referencia es que él reaccionó de la misma forma en que ha visto hacerlo a su mamá, por lo que el modo de corregir su acción no puede derivar en represión sino, como aconseja la autora, empezar a trabajar con uno mismo a partir de los siguientes puntos:

•    Analizar las propias actitudes, hacerlas conscientes y manejarlas para no transmitirlas o proyectarlas al niño.

•    Evitar que el clima familiar esté lleno de hostilidad y de conflictos.

•    Analizar si la relación en la pareja o en la familia es causante del comportamiento del chico.

•    Tratar de llevar una vida lo más saludable posible en todos los sentidos para que el pequeño tenga elementos para disfrutar al máximo de su infancia.

Corregir desde el castigo nunca brindará buenos resultados, por lo que Aída del Río sostiene que es mejor aprender a escuchar y aceptar los sentimientos de los chicos, así como hacerles saber las consecuencias de sus actos, pues esto contribuye a que reconozcan sus errores y se esfuercen por mejorar su comportamiento.

Pero un factor fundamental para que esto surta efecto, es cuidar del ejemplo que uno le da a partir de la atención y amor que se imprimen en su formación.

Colaboración de Fundación Teletón México.

“La autoestima es la fuerza de tu voz”

Bojorge@teleton.org.mx

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