Crónica: Adam Lanza podría haber sufrido trastorno de personalidad

El hombre que presuntamente mató el viernes a su madre y después asesinó a tiros a 26 personas en una primaria en Connecticut —donde su progenitora era maestra— al parecer sufría un trastorno de personalidad, dijeron autoridades policiales. Adam Lanza asesinó a su madre en la vivienda que compartían y fue hasta la escuela primaria donde ella enseñaba y mató a balazos a 26 personas, entre ellos 20 niños, mientras otros menores corrían y trataban de ocultarse aterrorizados mientras los disparos retumbaban por todo el edificio y los gritos se escuchaban a través del intercomunicador.

Al parecer, Adam Lanza, el autor de la masacre en Newtown, Connecticut, podría haber sufrido trastorno de personalidad.

Al parecer, Adam Lanza, el autor de la masacre en Newtown, Connecticut, podría haber sufrido trastorno de personalidad. Crédito: AP

NEWTOWN, Connecticut, EE.UU.- El asesino, de 20 años, que portaba por lo menos dos armas se suicidó en la escuela, aumentando a 28 el balance de muertos, dijeron las autoridades.

La matanza, que se produce a menos de dos semanas de la Navidad, es la segunda en número de víctimas que ocurre en el país, superada por el ataque de la universidad Virginia Tech donde murieron 33 personas en el 2007.

“Nuestros corazones están hoy destrozados “, dijo en la Casa Blanca el presidente Barack Obama, al borde del llanto y luchando por mantener la compostura. El mandatario se pronunció por la adopción de “medidas serias” para impedir la repetición de tragedias de este tipo.

“Como país, hemos pasado por esto demasiadas veces”, destacó el mandatario.

La policía no mencionó la posible causa del ataque. El atacante, Adam Lanza, al parecer sufría desorden de personalidad y vivía con su madre en Connecticut, dijo un agente policial enterado de las investigaciones iniciales pero que no estaba autorizado a hacer declaraciones a la prensa.

Los padres llegaron en estado de pánico en busca de sus hijos a la escuela primaria Sandy Hook, en Newtown, una próspera comunidad de unas 27,000 personas, unos 97 kilómetros (60 millas) al noreste de la ciudad de Nueva York. La policía pidió a los alumnos cerrar los ojos cuando salieran del edificio. Los menores asisten en la escuela desde el jardín de niños al cuarto grado.

Los niños, algunos llorando y asustados, hacían filas; unos sujetaban con la mano el hombro del compañero que iba adelante mientras eran retirados con la protección de policías por un estacionamiento.

Funcionarios policiales que hablaron a condición de mantenerse anónimos, dijeron que Lanza mató a su madre, Nancy Lanza, a continuación se dirigió a la escuela en el automóvil de ésta con por lo menos tres armas, inclusive un fusil de alto calibre que al parecer dejó en la maletera del vehículo y disparó a mansalva en dos salones de clase. Nancy Lanza era maestra suplente en la escuela, dijo un padre de familia.

Las autoridades no dieron detalles de cómo sucedió el ataque. Pero un guardián de la escuela avisó por el corredor a toda carrera, advirtiendo de la presencia de un pistolero en acción, y alguien activó el sistema del intercomunicador, alertando del ataque a las personas que estaban en el edificio, y quizás salvando muchas vidas al permitir que escucharan el pandemonio que se desencadenaba en la oficina de la escuela, relató una maestra.

Los profesores trancaron las puertas de las aulas y les ordenaron a los alumnos que se acurrucaran en las esquinas o que se ocultaran en los armarios cuando los disparos retumbaban por todo el edificio.

El teniente Paul Vance de la policía estatal dijo que 28 personas murieron, inclusive el atacante, y una mujer que trabajaba en la escuela resultó herida.

El hermano mayor de Adam Lanza, Ryan, de 24 años, residente de Hoboken, Nueva Jersey, era interrogado por las autoridades, pero un funcionario policial dijo que no creía que tuviera algo que ver en la matanza. Los investigadores indicaron que revisaban sus computadoras y registros de teléfono, pero él les dijo que no había estado en contacto con su hermano desde el 2010.

Los agentes hablaron a condición de mantenerse anónimos porque no tenía autorización para hacer declaraciones sobre una investigación en proceso.

En un momento, un funcionario erróneamente identificó al atacante como Ryan Lanza. Brett Wilshe, un amigo de Ryan comentó que Lanza le dijo que a lo mejor el atacante llevaba su identificación. Posteriormente, mensajes colocados en la página de Ryan Lanza en Facebook decían: “No era yo” y “Yo estaba en el trabajo”.

Robert Licata dijo que su hijo de seis años estaba en clase cuando el atacante irrumpió y disparó contra la maestra.

“En ese momento mi hijo tomó a muchos de sus amigos y salieron corriendo por la puerta”, señaló. “Fue muy valiente. Esperó a sus amigos”, agregó. Indicó que el agresor no pronunció palabra alguna.

Afirmó que el atacante no dijo una sola palabra. El individuo armado llegó a la escuela en el automóvil de su madre, dijo uno de los agentes. Tres armas de fuego fueron encontradas, dos pistolas, una Glock y una Sig Sauer, dentro de la escuela, y un rifle calibre .223 en la parte trasera del vehículo.

Un funcionario que pidió mantenerse anónimo dijo que las armas al parecer pertenecían a la madre de Lanza, quien había comprado cinco armas, legalmente.

Stephen Delgiadice informó que su hija de ochos años se encontraba en la escuela y escuchó dos disparos fuertes. Los profesores le ordenaron irse al rincón, afirmó.

“Es alarmante, especialmente en Newtown, Connecticut, que siempre se creía era el lugar más seguro de Estados Unidos”, dijo. Su hija está sana y salva.

Mergim Bajraliu, de 17 años, escuchó el eco de los disparos en su casa y corrió a la escuela donde estaba su hermana de nueve años. Agregó que su hermana, que estaba bien, alcanzó a escuchar un grito por el intercomunicador. El joven agregó que los profesores estaban temblorosos y lloraban cuando salían del edificio.

“Todos estaban traumatizados”, indicó.

Mary Pendergast, que vive cerca de la primaria, dijo que su sobrino de nueve años se encontraba en la escuela al momento de la matanza pero que no resultó herido porque su profesor de música le ayudó a ocultarse en un armario.

Richie, el hijo de siete años de Richard Wilford, cursa el segundo grado en la escuela. El niño escuchó un sonido similar “al de latas que caían”, dijo su papá.

El niño agregó que un profesor fue a ver qué era ese ruido, regresó, aseguró la puerta y llevó a los alumnos a una esquina hasta que llegó la policía.

“No hay palabras”, dijo Wilford. “Simplemente es el terror, la sensación del peligro inminente, llegar hasta tu hijo y estar ahí para protegerlo”.

Theodore Varga estaba en una reunión de maestros del cuarto grado cuando escuchó los disparos. Asimismo vio a un guardián que corría por todos los sitios avisando que alguien estaba armado, dijo Varga.

“Les dijo, muchachos agáchense, ocúltense”, contó Varga. “Un verdadero héroe” dijo el profesor, pero no sabía si el custodio sobrevivió.

Otra mujer, con lágrimas en la cara, se retiró con un niño en un asiento de coche y una bolsa que parecía contener juguetes y animales de peluche.

“El demonio visitó hoy esta comunidad y es muy pronto para hablar de una recuperación, pero cada padre, cada hermano, cada integrante de las familias tiene que comprender que todos estamos unidos en Connecticut. Haremos lo que podamos para superar este suceso”, dijo el gobernador Dannel Malloy.

El viernes por la noche, cientos de personas colmaron una iglesia en Newtown y realizaron una vigilia por las víctimas. La gente oraba tomada de la mano, encendían velas y cantaron “Noche de Paz” en la iglesia de Santa Rosa de Lima.

Anthony Bloss, cuyas tres hijas sobrevivieron el ataque, dijo que ellas estaban más serenas que él. “Estoy anonadado. Completamente anonadado”, dijo durante la vigilia.

Adam Lanza y su madre vivían en el sector pudiente de Newtown, donde los vecinos son doctores o tienen empleos de rango en empresas como General Electric, Pepsi e IBM.

La matanza evocó de inmediato la ocurrida en 1999 que dejó 15 muertos en la secundaria de Columbine y la que terminó con 12 muertos en julio en un cine en Aurora, Colorado.

“Uno va a un cine en Aurora y de repente le quitan la vida”, dijo el director de Columbine, Frank DeAngelis.

“Uno va a un centro comercial en Portland, Oregon, y le quitan la vida. Esta mañana, los padres despidieron a besos a sus niños sabiendo que estarían en casa para celebrar la temporada de fin de año; nadie espera que suceda algo como esto. Creo que como sociedad, necesitamos estar unidos. Deben parar estas muertes sin sentido”, agregó.

Las declaraciones de Obama sobre la tragedia fueron uno de los momentos más conmovedores de su presidencia.

“La mayoría de los fallecidos eran niños; niños hermosos, pequeños, entre las edades de 5 y 10 años”, dijo Obama.

Hizo una pausa durante unos segundos para mantener la compostura mientras se le aguaban los ojos y se secó uno. A unos pasos, dos colaboradores lloraron y se tomaron de las manos mientras escuchaban a Obama.

“Ellos tenían toda una vida por delante: cumpleaños, graduaciones, bodas, sus propios hijos”, continuó Obama sobre las víctimas. “Entre los caídos había también maestros, hombres y mujeres que dedicaron sus vidas a ayudar a nuestros hijos”.

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Los periodistas de The Associated Press Jim Fitzgerald y Pat Eaton-Robb en Newtown; Samantha Henry, en Newark, Nueva Jersey; Pete Yost en Washington DC, y Michael Melia en Hartford, colaboraron con este despacho.

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