Móvil del crimen de periodistas fue robo

Las dos víctimas fueron estranguladas y balaceadas

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Móvil del crimen de periodistas  fue  robo
Óscar Yair Quiñones Emmer, de 29 años y Lázaro Hernández Ángeles, de 26, confesaron su responsabilidad en los crímenes.
Foto: AP

MÉXICO D.F. (EFE).- El móvil del asesinato de dos periodistas en la capital mexicana entre el 31 de agosto y el 1 de septiembre pasado fue el robo de una elevada suma de dinero que pretendían cambiar a dólares a una tasa preferente, informaron fuentes oficiales.

El fiscal de la capital mexicana, Miguel Ángel Mancera, dijo ayer que no tiene “ninguna duda” de que el móvil del crimen de Marcela Yarce y Rocío González Trápaga fue el robo de un millón de pesos (unos 71,000 dólares), tras la confesión de los dos detenidos.

Ambas eran amigas y periodistas, la primera de la revista Contralínea y la segunda por cuenta propia, y sus cadáveres fueron descubiertos el 1 de septiembre pasado, estrangulados y con disparos en un parque del barrio de Iztapalapa, en el sureste de la urbe.

En declaraciones a la emisora MVS, el fiscal indicó que Óscar Yair Quiñones, de 29 años, y Lázaro Hernández, de 26, confesaron su participación directa en el doble homicidio y narraron dónde y cómo llevaron a cabo el crimen.

Además, las pruebas recabadas durante la investigación coinciden con el testimonio de los arrestados, acusados de feminicidio y robo calificado, apuntó Mancera, quien detalló que las víctimas fueron primero asfixiadas y después recibieron dos tiros cada una.

Agregó que las dos comunicadoras se encontraron con los dos presuntos asesinos la noche del 31 de agosto para cambiar un millón de pesos a dólares a “un tipo de cambio más económico”, a unos 10 pesos, por lo que “supuestamente recibirían 100,000 dólares” a cambio del dinero en efectivo.

Sin embargo, “lo que sucedió fue que las despojaron del dinero y posteriormente las mataron”, señaló el fiscal.

Por otra parte, el director de Contralínea, Miguel Badillo, explicó que Yarce conocía a Yair Quiñones, encargado de administrar un pequeño estacionamiento cercano a las oficinas de la revista y se “ofreció la posibilidad de la compra-venta de dólares a menor precio vinculada con el centro cambiario” del que González Trápaga era socia.

Por ello, ese vínculo permitió que las dos periodistas acudieran confiadas a realizar una transacción de esta naturaleza en la noche y en una zona complicada de la ciudad.

El periodista dijo que aún falta conocer la identidad y el paradero del dueño de la casa en donde fueron asesinadas antes de ser arrojadas en un parque.

“Desde el principio nos resistíamos a creer que fuera un robo, pero ya encadenados todos los hechos, las declaraciones de los dos sujetos y la relación de uno de ellos, conocido de ambas”, todo indica que ese fue el móvil, añadió Badillo.

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